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Nací en el año 1965, en Caseros, partido de 3 de febrero, provincia de Buenos Aires.

Mi infancia y adolescencia estuvieron signadas por la presencia de mi padre, trabajador del ferrocarril y militante del peronismo, mi madre su leal compañera, y mi abuela materna. Mientras cursaba mis estudios, entendí la importancia del compromiso social con los que menos tienen, los carenciados, los pobres que sufren es su vida cotidiana la desigualdad de un sistema que no entiende de equilibrios sociales.

Así fue como, en pleno apogeo de la dictadura militar, levante la bandera de la militancia política de la mano de la entrañable guía que fue mi padre Norberto “el colorado” Di Próspero durante todos estos años. A la par de mi compromiso con el trabajo cotidiano, forme una familia, tuve hijos y en el año 1984 me incorpore a trabajar en el Congreso de la Nación como empleado de la biblioteca, descubrí justamente en la casa de la Leyes, lo significativo que es tener un país en crecimiento con sus Instituciones en pleno funcionamiento, en bien de la democracia que tanta sangre derramada tuvimos que pagar.

Mis conocimientos y mi trabajo iban tomando forma por el camino adecuado: la defensa de los trabajadores y mi compromiso con la gente.
Como delegado sindical, en el año 1988 y como primer Secretario General de la Federación de Empleados Legislativos de la República Argentina (FELRA) intensifiqué mi lucha asumiendo la responsabilidad de la defensa de los derechos de los que viven injusticias.

Así fue como en el año 2003, apartándome de un grupo donde no me sentía escuchado ni respetado en mis decisiones y mi trabajo, arme con los compañeros legislativos, la agrupación Arturo Jauretche, y la lista Verde y Blanca. Con este apoyo me presenté a mi primera elección para ocupar el cargo de Secretario General de la Asociación del Personal Legislativo (APL) cargo que ocupo hasta estos días.

Desde el 26 de julio de 2004, cuando asumí al frente de APL, lo que más se ha fortalecido es la relación directa con los compañeros de trabajo y el reconocimiento institucional. Desde mi lugar de trabajo con el resto de la comisión directiva recuperamos muchas conquistas: cada año, en la negociación paritaria con las autoridades, vamos recuperando nuestro salario a niveles que históricamente nunca se había logrado paralelamente a romper con el escepticismo que el trabajador tenía respecto al gremio.

También cabe recordar que si bien APL tiene personería gremial desde los años 60, en el año 1983, funcionaba como una mutual. Desde que ingresamos al gremio, crecimos en lo gremial , en lo político, y en el reconocimiento de nuestros pares.

Como institución seguimos creciendo, por los beneficios que les brindamos a los afiliados, y además por ser integrantes del Movimiento de Acción Sindical Argentino ( M.A.S.A.), donde represento a APL, en un espacio sindical donde el movimiento obrero tiene posibilidades de defender sus derechos y su histórica lucha.

Debo decir que me encuentro a punto de cumplir con mi tercer mandato al frente de APL, porque los compañeros respaldan mi gestión, porque cumplimos, por eso la gente nos respalda.

De esta forma tendremos otro mandato por cuatro años para consolidar algunas cosas que aún nos faltan en beneficio de los trabajadores en el Congreso de la Nación. En este mandato como Secretario General pienso poner el acento en consolidar y ampliar los beneficios conseguidos.

Desde ya todo mi agradecimiento a los compañeros y compañeras que nos respaldan día a día.

Espero contar como hasta ahora, con el respaldo y acompañamiento de todos ustedes.

Un abrazo, Norberto